
Es así como se transporta, dopado en su mala hazaña,
Su cuerpo entregado al compás de sus dientes comprimidos
En el albo voltaje autoinducido.
Las pistas lo cobijan secando a la sed de su garganta,
La melancolía desganada.
Humedeciendo en la efervescencia del bar
Su actitud y ácida existencia.
Mueve su cabeza de un hombro a otro,
Aludiendo que a través de esa mecánica
Sus oídos evacuaran los recuerdos
De su melódico tormento.
Luego en el baño quebrantando su elegancia,
Su cuerpo comienza a emancipar su resaca,
Mil golpes invaden ciegamente a sus oídos,
Y al abrir los ojos
percata el trauma de su consuelo hecho nostalgia...

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